Una decoración cosmopolita para el salón

Los destinos lejanos son una fuente de inspiración muy útil para decorar el salón de casa. De tal forma que se pueden escoger colores, materiales, esculturas de todos los países para hacer del salón un lugar agradable y con alma, una verdadera invitación a salir de viaje.

Imaginaos el atmósfera que deseáis crear, y elegid los colores y accesorios que mejor convengan: para un ambiente tranquilo y relajante, escoged unas paredes pintadas de cal blanca, y pintad las zonas de madera en azul intenso (islas turcas y griegas). Optad por tonalidades neutras si preferís un estilo japonés.

Para un ambiente más colorista, elegid tonos brillantes y vivos, pero cobrizos, propios de la zona del norte de África. Los rosas turquesa de América del sur y los tonos cálidos de la estepa australiana son otra forma de transformar la atmósfera del salón. Estudiad las materias y texturas utilizadas en cada país y adaptadlas a vuestra casa. Si habéis conseguido llegar hasta aquí, el trabajo más duro ya está hecho.

Si tenéis alguna dificultad para elegir una atmósfera en particular, podéis mezclar diferentes estilos, a partir de elementos que puedan encajar bien los unos con los otros. No dudéis en utilizar tejidos para cubrir banquetas, sillones, cojines… También se les puede dar otro uso a los objetos decorativos, aunque no fueran concebidos para eso; por ejemplo un tambor africano se puede convertir en una mesa, o un poncho mejicano se puede transformar en una colcha para la cama…

La pintura al trapo es ideal para marcar un tipo concreto de tendencia decorativa: es capaz de dar un toque “artesanal” muy agradable. Utilizando tierra cocida, evocando el color del ladrillo, se obtiene un resultado fantástico.

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