Un sofá blanco, ¿es una buena idea?

Lo acabáis de comprar, y ya os estáis imaginando vuestro sofá blanco en medio del salón, dentro del marco de una decoración moderna depurada. Pero, empezáis a dudar: el blanco, quizás se manche demasiado. Entonces, ¿qué hacer?

En nuestros días, existen muchos productos para el sofá que permiten limpiar, sin dejar rastro, cualquier mancha que caiga sobre la tapicería blanca. Un sofá blanco es un sueño accesible, siempre que se dejen bien claros algunos puntos.

Un sofá blanco y animales domésticos es una mala solución… a menos que seáis un neurótico de la limpieza. Por mucho que los tengamos educados, para que ni el gato ni el perro se suban encima, siempre habrá algún rastro de sus patas, y de pelos sobre la tapicería inmaculada.

Un sofá blanco y niños pequeños… En un canapé blanco se puede jugar, siempre que usemos una tela para cubrirlo, que el suelo siempre esté limpio, y que la tapicería del sofá sea desmontable y se pueda lavar frecuentemente en la lavadora. Las fundas de algodón se mantienen con facilidad, a pesar de que las manchas se absorban enseguida.

Un sofá de cuero blanco termina convirtiéndose en un blanco roto, al menos que lo mantengamos de manera regular con una leche de baño para niños. Este truco es muy eficaz, y lo protege de las estrías que se suelen ir haciendo con el tiempo.

Lo ideal es comprar dos fundas al mismo tiempo con el sofá blanco. De esta forma las podemos ir alternando, para lavarlas, según se vayan manchando con el uso.

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