Todo en negro: una forma diferente de decorar

No solemos emplearla muy a menudo, pero una decoración en negro total, siempre que se realice con cierto gusto e inteligencia, puede presentar un espacio de ruptura, con efectos ciertamente muy interesantes, y para gente diferente.

Rara vez se utiliza para la decoración de las paredes. El negro suele estar más presente en el mobiliario y en los accesorios dentro de una decoración contemporánea, o incluso zen. Veamos las ventajas de una decoración en negro.

El zen, es el orden, el rigor, pero también el equilibrio entre el blanco, el negro, el gris, y el rojo. Creando pequeñas pinceladas con cada uno de estos colores, podemos obtener una decoración negra, de estilo japonés. El lacado en negro es una opción tradicional en este tipo de decoración zen.

La decoración en negro puede llevarnos a utilizar exóticas maderas oscuras, o tejidos y moqueta poco habituales. Un alicatado en negro ofrece un aspecto suntuoso al cuarto de baño (a condición de no descuidar la higiene). Un alicatado en negro y en blanco, en una cocina, puede retrotraernos a los años 60.

La pintura negra destaca en un interior moderno, con vigas a la vista, puertas enmarcadas, y dando relieve y consistencia a los volúmenes.

Con motivos geométricos, la decoración en negro se acopla bien a una decoración en blanco, y estructura estupendamente una habitación, dándole un cachet muy particular.

En todo caso, la pintura negra en las paredes, no se adapta bien a un espacio íntimo. Sin embargo, una pared negra permite poner en valor algunos cuadros o ciertos objetos de arte. Por esta razón, el negro se suele utilizar en las salas de exposición de arte. Bien iluminada, la decoración en negro puede resultar íntima y muy lujosa.

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