Pintura para pared, ¿acrílica o glícero?

Existen tres tipos de pintura: la pintura acrílica, gliceroftálica, y específica. En cada uno de estos casos, se puede elegir la función que más os guste: mate, satinado, brillante. Así como el acabado es una cuestión de gustos, también lo es el tipo de técnica que se usa con cada tipo de pintura.

La pintura gliceroftálica es una pintura con aceite, o a base de resina sintética. Se puede lavar, y es muy adecuada en habitaciones donde hay mucha humedad, como la cocina o el cuarto de baño, puesto que el agua resbala por encima sin penetrar en la pared. Es un tipo de pintura muy resistente, pero desde un punto de vista negativo, su aplicación sobre la pared es bastante complicada. Las superficies de debajo deben estar muy bien preparadas, y el tiempo de secado es lento, y su olor bastante fuerte.

La pintura acrílica es una pintura que se puede diluir en agua. No contiene disolvente, o muy poco, lo que la hace mucho más ecológica que la pintura gliceroftálica. Su uso es más corriente, puesto que es más sencilla de aplicar, y va muy bien a todo tipo de pared, puesto que no huele mal, y se seca con rapidez. Los pinceles y otros utensilios se pueden lavar en el agua. Sin embargo, la pintura acrílica no es lavable, y no conviene en habitaciones húmedas.

Las pinturas específicas son pinturas reservadas a usos más concretos, como para proteger la madera, el hierro, o ciertas pinturas con efecto como el falso mármol, o la falsa madera.

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