La elección del color para el interior de la vivienda

Los colores tienen todos un sentido y una aplicación muy particular en función del uso que vayamos a hacer de un determinado lugar o espacio de la casa. Veamos pues el sentido de cada tonalidad y las razones de pintar los muros de casa en colores diversos.

El azul: el azul yin es calmante. Adormece y serena el ánimo, y por lo tanto es un color que se debe poner en el dormitorio si tenemos problemas de sueño. Sin embargo, el azul se debe evitar si tenemos el ánimo triste, puesto que podría reforzar esta tendencia de repliegue y con notas depresivas.

El rojo: por el contrario, el rojo es el yang y es dinamizador, pero a la larga puede suscitar cierta irritabilidad y agresividad, por lo tanto se debe evitar, especialmente en el dormitorio, puesto que tendríamos dificultad para conciliar el sueño.

El amarillo: por el contrario, es el color del oro, del sol, y produce alegría, dinamismo, con mayor equilibrio que el rojo vivo y apasionado.

El naranja: es el color del optimismo, del entusiasmo, de la imaginación, de la inspiración, y también es un color que tiene buenas influencias en el ritmo sexual activo.

El amarillo limón: mucho más que el amarillo, es dinamizador y ofrece equilibrio. El amarillo estimula vuestra vitalidad y vuestra concentración intelectual.

El verde: es el color neutro en cromoterapia, y aporta descanso, frescor y armonía con la naturaleza.

El índigo: estimula la intuición, puesto que es el color ideal para los escritores o las personas cuya actividad requiere una buena parte de intuición, o para las personas que deseen acceder a niveles de conciencia más profundos.

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