Ideas y trucos para una decoración zen

Hablando de interiorismo, la alcoba es el lugar predilecto para una decoración zen. Pero, a veces es más fácil decirlo que hacerlo. Descubramos algunos trucos e ideas interesantes para montar una decoración zen en nuestra habitación.

La habitación es el lugar por excelencia del descanso, y el lugar de la casa que merece más la pena decorar con mimo, creando un ambiente sereno y tranquilizador. Una vez que sabemos esto, es el momento de montar una decoración zen, pero sin complicaciones excesivas y sacándole el mayor rendimiento posible.

– La armonía de los tonos: nada de colores chillones, es el abc de la decoración zen, que se decanta por tonos claros y naturales. Para una habitación, se deben escoger tinturas suaves, que vayan del blanco al beige, pasando por tonos grises claros.

La gama de estos colores se inclina por tonalidades que varíen del blanco hasta el vainilla, pudiendo casarse estupendamente con otra serie de colores que tiren más hacia el chocolate, o el ciruela en pequeñas pinceladas.

– Otro objetivo es la tranquilidad: La tranquilidad de una habitación suele ser de las cosas que menos se cuidan en la decoración y la armonía de una casa. Si la casa no está demasiado bien aislada de la calle, y que el cambio de cristales por unos más aislantes no se puede incluir en el presupuesto de las reformas, siempre hay una serie de trucos más al alcance de todos los bolsillos que se pueden aplicar.

Por ejemplo se puede poner una pequeña fuente de agua en una esquina de la habitación, y ya tenemos el sonido y el ambiente de la naturaleza en su estado más puro, dentro de casa.

– No sobrecargar la decoración: Una decoración zen es por esencia una decoración minimalista, donde la calidad prima más que la cantidad. Por lo tanto es el momento de renovarse, tirar lo que no se usa, y dejar libres los armarios de todos aquellos trastos que llevamos años almacenando, y nunca terminamos de darle una utilidad práctica.

– La luz es muy importante: En una habitación zen, la luz no debe ser agresiva. Lo primero es dar prioridad a la luz natural, y siempre en puntos indirectos.

La luz natural es una excelente fuente de buen humor, y actúa sobre la calidad de nuestro sueño que se puede regular a ritmo de la luz solar. En cuanto a los puntos de luz secundarios, lo ideal es disponer de diferentes lámparas repartidas por la habitación, más que de un solo foco halógeno en el techo.

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